LA POS NORMALIDAD EN TIEMPOS DE UNA PANDEMIA VIGENTE: CIRCUNSTANCIA PROPICIA PARA LA TRANSDISCIPLINARIEDAD DE LA EDUCACIÓN, COMUNICACIÓN Y SALUD.

https://www.dropbox.com/t/49KhdN4wze7CwtGg

LA POS NORMALIDAD EN TIEMPOS DE UNA PANDEMIA VIGENTE: CIRCUNSTANCIA PROPICIA PARA LA TRANSDISCIPLINARIEDAD DE LA EDUCACIÓN, COMUNICACIÓN Y SALUD.

 

David D. Bañuelos Ramírez, Médico especialista. D en Cs. IMSS                                                                                                                                                Adriana González Martínez, Dra. En Educación BUAP                                                                       David Bañuelos González, Maestría en Urbanismo y Desarrollo Sustentable. IBERO                Pedro Farés Bañuelos González. Psicológo. BUAP

 

Aclaración necesaria: A partir del surgimiento del coronavirus el mundo se sacudió (1). Los contagios, muertes, complicaciones, la afectación de la vida económica, social y obvio, la educación y sus contribuyentes, su contexto y su práctica también fueron parte de esta afectación. Dentro de las medidas posibles para evitar contagios, la cuarentena y el confinamiento han sido pregonados de manera universal (2). Poco se puede cuestionar de ello. Con diferentes fechas, periodos y términos, cualquier país  ha implementado estas medidas de contención. Algunos tempranamente, otros en forma tardía. El término de estos periodos de tiempo de confinamiento, implicaría el regreso a una “nueva normalidad”. Falso. No es posible. Nada es igual que antes: sí es parecido.  No estamos entrando en una “nueva normalidad” como se maneja en los discursos y narrativas en medios de comunicación, redes, círculos, gobiernos e instituciones (3). No regresamos a lo que era normal, entendiendo, por normal lo que era habitual, las rutinas y lo estereotipado. A partir del 1 de Junio del 2020, se anunció como posible y aceptable, un incremento en las actividades a realizar por más grupos, más personas, más locales y espacios abiertos. Pero no todos tenían la libertad y posibilidades de hacerlo. Lo vivido en México y en otras latitudes, en el lapso comprendido entre finales de marzo, abril, mayo y junio 2020, más el seguimiento de los días de Julio, en que se liberaron un poco más otras actividades y lo que ha ocurrido en estas condiciones, nos permiten suponer, que la normalidad no es factible ni posible. Aún más: es errónea la denominación de nueva normalidad con la connotación que se le quiere adjudicar implícitamente. En este primer trabajo, a manera de ensayo, cuestionaremos levemente la normalidad previa, las actividades durante el confinamiento y el supuesto regreso a la nueva normalidad. También planteamos la necesidad de nuevos planteamientos transdisciplinares (4) para la continuación y reelaboración de la educación, la comunicación y la salud. Problemas complejos requieren soluciones colaborativas. Alternativas viejas y quemadas, o bien, mecanismos tradicionales, enfoques convencionales pretendían haber funcionado en el pasado: lo que estamos viviendo parece descomplacer esa afirmación. Circunstancias extraordinarias requieren enfoques extraordinarios. Y sin embargo, no todo será totalmente nuevo. La tecnología que precedió esta situación de pandemia es rescatable. Los enfoques y los intereses, las orientaciones de la educación, la salud y la comunicación no totalmente. Bien, esas son las cuestiones.

Un punto de partida: .¿Normalidad? previa:  hasta diciembre del 2019 todo parecía transcurrir en forma regular. En los países occidentales nos enteramos del surgimiento del coronavirus a finales de diciembre 2019 y con mayor información en enero 2020. La educación, la salud, las redes sociales, la economía, todo fluía e iba aparentemente bien o regular. Había consumo, ofertas, y protestas.   Pero esa “normalidad” no era lo que debía ser. Vamos por partes. Primero el ámbito educativo. Nos encargaremos más de la educación superior (ES de aquí en adelante) por ser mayormente nuestra área disciplinar y entorno en el que nos desenvolvemos. Se veía como normal que la ES se ofreciera en un alto porcentaje, por las modalidades privadas, no consolidadas y las llamadas Little duck, o universidades de garaje (5). Cierto, hay ES y oferta educativa del resto de niveles, de buena calidad, que compiten seriamente con la educación pública. Sin embargo, tanto en Puebla, como en el resto de estados de la república mexicana y por extensión, en los países de América Latina, la ES privada es endémica. En las condiciones actuales no necesitamos ya definir endemia. Términos del área de las ciencias de la salud, son aplicables a la vida diaria y al entendimiento de otros fenómenos. Y el referente que enmarca esta explosión de la oferta de ES privada y con costos económicos variables, es finalmente el neoliberalismo. Esta es no solo una hipótesis, no es una explicación tentativa. Había que adelgazar al estado, y limitar el financiamiento de la educación, la salud y otros servicios. Todo se podía y debía regular por el mercado y el estado aportar menos recursos. Hacer esto era tener finanzas sanas (6). Fueron argumentos de los gobiernos pasados, tanto de nuestro país como de otros muchos del continente americano y, en menor proporción, en otros continentes. Hay algunas excepciones, pero solo para confirmar la regla (Cuba, países europeos con políticas de bienestar por ejemplo). El resultado fue un incremento en carreras, licenciaturas y posgrados orientados a sistemas de gestión, turismo, comercio, estética, cuestiones superfluas, y licenciaturas y posgrados de relleno. Elevación a la categoría de licenciatura de carreras técnicas, y aún más, elevación a niveles de posgrado de muchas otras que podrían ser eminentemente técnicas. Eso era lo normal: la educación como negocio, no como disciplina y áreas de conocimiento.  No es aventurado este planteamiento. Hay sitios donde se ofrecen maestrías en podología, cosmetología, herbolaria, y aún más.  Probablemente los estados permitieron esta situación de in-balance al ser omisos en la regulación y verificación de necesidades, instalaciones, perfiles, plantas académicas y demás insumos para el funcionamiento de la ES. Esto era la normalidad hasta el surgimiento del coronavirus. Un sinfín de carreras a nivel licenciaturas, o bien, a nivel técnico, posgrados que se podían obtener de manera sencilla, en forma virtual o presencial, en instituciones de garaje, con REVOES ya registrados, o en vías de obtención. Esta “normalidad” la quieren de regreso y ya la anuncian en la región centro-oriente del país, con Puebla como epicentro (no de movimientos sísmicos) sino centro neurálgico de la oferta educativa tipo Little Duck o institutos de cochera. En medios de comunicación convencionales, radio, TV, internet  y también portales digitales ya está la invitación y convocatoria a inscripciones de primera vez, o bien para continuación y revalidación de estudios interrumpidos. El mensaje implícito es: “Gradúese ahora, estudie después”. También hay facilidades de pago. Casi todo en línea y desde la comodidad de su casa u oficina. Eso sí, no gratis. Todo tiene costo. Como todo en la vida. Todo tiene un precio. En el neoliberalismo es la regla. La calidad es otra cosa. La educación pública no canta mal las rancheras, como se dice en México y que es similar a aquello de que también cojea… algunos de un pie, otros de ambos. La educación superior en México también tiene lo suyo. En esta contingencia que es más bien eterna,  y por lo tanto, rebasa lo que es el término bien aplicado de contingencia (7) no hay una postura clara, solidaria, consensuada de la educación superior pública. Cada institución ha planteado diversas modalidades de regreso a las actividades esenciales de su quehacer y función. Las plantean a cuentagotas. Casi todas las instituciones de educación superior (IES)  cuentan con estaciones de radio, TV algunas, páginas de FB, Twiter y portales digitales; plataformas y páginas oficiales. Tienen rectores y otros funcionarios que fácilmente pueden acceder a los medios de comunicación. Y los canales de comunicación existen. No hemos visto una posición sólida ante la situación de la pandemia, la prolongación de la contingencia, y el regreso a una normalidad fallida, que no se ve favorable. Aún más: durante la contingencia, en las fases iniciales, las IES públicas no se caracterizaron precisamente por posturas solidarias con la población; o bien, hacer campañas del quédate en casa, sanitización, preparación de materiales educativos o bien, de elaboración de insumos como geles, productos sanitizantes, cubrebocas, y otros. Las IES privadas, en cambio, sí lo hicieron en el estado de Puebla y otras regiones del país. En cuanto a los costos de sus servicios, tempranamente plantearon reducción de las cantidades correspondientes a mensualidades, titulación y colegiaturas. Pensaban ya en la posibilidad de deserción o bien, las dificultades que habría en los ingresos económicos familiares y en el porcentaje que de esos ingresos se destina a la educación por parte de quien sostiene el costo. Esa anticipación faltó en la educación pública en la ES. En los niveles básicos y medios, incluyendo media superior, se generaron mensajes en redes, no un verdadero movimiento, y rápidamente se emitió la opinión del gobierno del estado de que la cuestión de reducción de costos debería ser un acuerdo común y convenido entre las partes; esto es, los padres de familia o tutores y las escuelas particulares. Punto final. No hubo posibilidad de querellas ante PROFECO ni otras instancias. Así quedó. Y bien, la cuestión del regreso a una normalidad no posible, en cuanto a la ES que es nuestro primer interés, todavía debe contemplar otras aristas. Tradicionalmente se considera que existe una brecha generacional, para enunciar, no en forma exhaustiva, sino figurativa y analógica, la distancia que existe en conocimientos, comportamientos y actitudes entre estudiantes que cursan ciclos escolares o bien, están en empleos y con poca experiencia, o bien, para los conocimientos digitales y manejo de los medios y redes, dispositivos y otros elementos distintivos (8). No es artificial, tampoco es totalmente cierta y absoluta esta distancia, esta brecha simbólica. Los adultos se han tenido que inmiscuir en el uso de tecnologías, lenguaje digital, utilización de dispositivos, y desde antes de la pandemia y cuarentena eterna, también en el uso de plataformas, clases en línea, elaboración de contenidos, materiales y asesorías y seguimiento de estudiantes. Ahora viene otra brecha. Una brecha donde habrá discontinuidad en las inscripciones, titulación, posgrados, reducción de plantas docentes, no crecimiento de instalaciones y posibilidad de reconversión de algunas edificaciones; una reducción de incentivos a los docentes y a los estudiantes también es previsible. Nada es definitivo aun. No se vislumbra fin a corto plazo de la pandemia que viralizó al virus COVID 19. No, no lo viralizó; eso es poco. Lo pandemizó. Lo tornó universal. Y aprovechemos este enfoque como una alternativa posible para que la “nueva normalidad” no deje atrás los enfoques posibles y alternativas que se irán proponiendo y pueden mostrar su bondad en la práctica. Pandemicemos las alternativas, los enfoques, las  propuestas y posturas para que la ES y con ello, lo ligado a la vida no solo académica, sino la misma vida diaria, sea distinto, y ocurra en un verdadero marco de transdisciplinariedad, donde se pueda confluir con la participación y enfoque colaborativo para reorientar la educación, la comunicación, la salud, entre otras prioridades, sin esperar a que termine la pandemia, sino desde ya. La pandemia está vigente; y seguirá. ¿Por qué no,  entonces, irnos planteando alternativas ante los retos enormes que tienen que ver con el cambio de actitudes, de usos, costumbres, formas de formar a los sujetos y de la participación misma en las IES, redes y en la sociedad en general?. Sirva esta primera colaboración en el blog de la red abyayala.blogspot.com/ para el tratamiento inicial de los temas que ocuparán a nuestro grupo y que comprenden el enfoque y creación de una interdisciplinariedad entre educación, comunicación, salud con base en la experiencia, las expectativas y planteamientos reflexivos, con sustento teórico, conforme corresponde.

Post-facto: Hay virus biológicos y virus informáticos. En común, hay una característica: son partículas de información que aprovechan la maquinaria del huésped para perjudicarlo. Eso es lo que está ocurriendo con el COVID 19 y con los enfoques de lo que se consideraba en el pasado reciente como normalidad y ahora la propuesta de nueva normalidad. Un cambio de paradigmas por lo tanto es deseable. La construcción de estos nuevos paradigmas es tarea de todos.

 

Referencias. Todo el  material está disponible en la web.

1.https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019?gclid=EAIaIQobChMIs8qeg_m76gIVBvzjBx0BuQi-EAAYASAAEgLbpvD_BwE

2.https://www.dhss.delaware.gov/dhss/dph/files/isolandquarpisp.pdf

3.https://www.infobae.com/cultura/2020/07/06/que-significa-la-nueva-normalidad-el-analisis-de-tres-academicos-sobre-como-sera-la-vida-en-sociedad-post-pandemia/

4.http://cie.uach.mx/cd/docs/area_08/a8p2.pdf

5.https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ana-lilia-herrera-anzaldo/necesitamos-universidades-patito

6.http://omal.info/spip.php?article5564

7.https://www.google.com/search?rlz=1C1CHWA_esMX635MX635&ei=JtoEX_zDFI2gtQXzt4-gDg&q=contingencia&oq=conti&gs_lcp=CgZwc3ktYWIQARgDMgoIABCxAxCxAxBDMgoIABCxAxCxAxBDMgoIABCxAxCxAxBDMgUIABCxAzIKCAAQsQMQsQMQQzICCAAyBQgAELEDMgUIABCxAzIFCAAQsQMyBQgAELEDOgQIABBHOgQIABBDOg4IABDqAhC0AhCaARDlAjoHCAAQsQMQQ1DeNFjGVmCPdWgBcAF4BIABrwGIAYkOkgEEMC4xMpgBAKABAaoBB2d3cy13aXqwAQY&sclient=psy-ab

8.https://eldia.com.do/552690-2/

9. https://www.avast.com/es-es/c-computer-virus

 

 


Comentarios